Andreu Buenafuente, famoso presentador de televisión ha expuesto sus quejas después de ser fotografiado desnudo en la playa mientras se cambiaba de ropa. Buenafuente comparte noches televisivas con millones de españoles y su humor en general gusta, pero hay que entender que la gente no se sacia únicamente con esto, demandan más y más y cuanto más diversión pueda poner a su rutinaria vida mucho mejor. Tal vez el presentador no se da cuenta de que se encuentra en un sistema donde impera la ley de la oferta y la demanda, ¿por qué los jugadores de fútbol cobran lo que cobran?, porque son capaces de generarlo y la gente los demanda, Buenafuente también genera muchísimo dinero, pero también su desnudo lo hace.
Es evidente que todas las empresas se basan en las leyes de mercado, pero no existe una imagen pública que tal vez pueda ser tan clara como la de Buenafuente. Es claro que si cobras cantidades abusivas de dinero por exponerte de cara al público y basar tu éxito en que la gente se ría contigo y te conozca, tienes que asumir que haya empresas que se dediquen también a explotar el morbo de las situaciones (prensa del corazón) y también ganar dinero por ello, quien hizo la ley hizo la trampa, y si tu vives del público como imagen, serás eso, una imagen expuesta ante millones de ojos. Buenafuente debería saber que cuando él termina de trabajar España no sufre un flash y perdemos la memoria, no, la gente le seguirá viendo y reconociendo y molestando, y si no puede estar en un chiringuito porque está agobiado, lo siento, y si quiere ponerse en la playa en pelotas y no quiere ser fotografiado, tal vez debería haberlo pensado antes.
Fotografía sacada de la Web de Andreu Buenafuente
En este tipo de trabajos de cara total al público, tu sueldo se basa en cuan conocido seas, que es proporcional a cuantos ojos te vean (audiencia obtenida), y por tanto, también proporcional a los ingresos en publicidad que generas. No es un trabajo corriente. Cuando mi trabajo termina, me quito el traje, apago el ordenador, y ahí termina, con un sueldo miserable porsupuesto, pero mi producto generado se encuentra dentro del ordenador y en el papeleo, no en mi cara ni en mis interesantes monólogos.
Buenafuente lleva el lastre del trabajo con él, y no se ha aprovechado de exclusivas, pero su sueldo si depende del aburrimiento o las ganas de ocio de millones de españoles. ¿Envidia?, tal vez. No vendería mi vida pública, Buenafuente tampoco lo hace, pero tampoco estaría dispuesto a correr los riesgos que él debería asumir por el papel público que desempeña. Como podeís observar aquí, Buenafuente gana aproximadamente un millón de las antiguas pesetas cada día del año. No intento justificar las fotos desnudo argumentando con su sueldo, pero sinceramente me parece una aberración las barbaridades que se embolsa esta gente. Lo que sí defiendo es que si Buenafuente genera un buen efectivo para su cadena de televisión apoyándose en la demanda del espectador, también debería asumir que su desnudo puede llegar a generar ingresos similares para otra publicación, ¿Dónde queda la ética periodística?, no lo se, ¿Dónde queda la cara de tonto que se me queda al hacer cálculos y observar que el salario de 1 día de Buenafuente iguala a medio año del mío?, tampoco lo se. Tal vez estas dos preguntas no guarden relación entre sí pero lo que está claro es que la gente no entiende de éticas, la gente produce audiencia y programas y publicaciones la aprovechan adaptándose a contenidos concretos, nunca a éticas. Los salarios tampoco entienden de ética, según generes tanto ingresarás. Quien quiere estar en los dos lados de la balanza tendrá que hacer muchos equilibrios. Lástima, ninguna. Triste, pero real.